Laberinto

El recorrido del laberinto sagrado que ilumina el camino interior es la antigua practica de “Dar vueltas hacia el centro”.  El redescubrimiento de esta herramienta de auto-alineación pone nuestras vidas en perspectiva y es uno de los movimientos espirituales más importantes de nuestro tiempo. Los laberintos de han usado por más de 4000 años.  Su diseño es fundamental para la naturaleza y varias culturas y tradiciones religiosas. Sea cual sea la religión de uno…caminar el laberinto despeja la mente y te hace pensar.  Esto ayuda a calmar a la gente  en los tronos de los tesoros de la vida.

El laberinto data a tiempos prehistóricos, y es percibido como un espacio sagrado. parece haber sido una parte integral de muchas culturas como la celta, la griega, la maya, la cretense y de los indígenas norte americanos. Hoy en día, los laberintos se siguen utilizando en todo el mundo como herramientas de meditación y sanación. Al considerar un laberinto solo hay dos opciones: ¡caminarlo o no! Si decide caminarlo le puede cambiar la vida. 

Hay tantas maneras de caminar el laberinto como hay individuos. Como la Dra. Lauren Artress dice,  la búsqueda de respuestas a nuestras preguntas están en el acto de caminar un camino sagrado. Cuando caminamos en el laberinto, descubrimos nuestro espacio interior sagrado. Nos sentimos atraídos a herramientas de sanación como el laberinto porque profundizan el conocimiento de uno mismo y la autonomía de nuestra creatividad. Caminar el laberinto despeja nuestra mente y nos da una idea de la jornada de nuestra vida.

Calma a esos en agonía de transición, y nos ayuda a ver la vida como un camino. Nos damos cuenta que no somos seres humanos en un camino espiritual, sino seres espirituales en un camino humano. Fomenta acciones y suscita fuegos creativos. Para aquellos que están en dolor, les da consuelo y paz. El viaje es diferente para cada persona, así como es la vida, ya que cada persona aporta material  nuevo y diferente al laberinto. Traemos nuestra singularidad, y salimos con un mayor sentido de unidad. Por lo tanto camine, así como es usted, con el entendimiento de que puede acceder a la verdad en su alma.

La historia de los laberintos.

La raza humana ha conocido los laberintos por más de 3.500 anos,  relacionándolos con imágenes como la leyenda de Teseo y el Minotauro. Se han utilizado por muchas religiones diferentes y por muchos pueblos, y en los calendarios solares y lunares.  En Arizona y el suroeste de Estados Unidos los Hopi utilizan una forma del laberinto en su simbolismo religioso, y los Tohono O’odham “El hombre en el laberinto” es en realidad un “siete-circuito” laberinto y es parte de un mito de la creación elaborada.

Actualmente el laberinto cristiano más antiguo es probablemente el de la basílica del Reparato en Orleansville, Argelia del siglo cuatro. Y mientras que los cristianos utilizan laberintos en los sitios pre-cristianos y moldean los suyos de de la figura de los utilizados por culturas anteriores, el desarrollo del laberintos de circuitos de séptimo medieval cristiano fue un gran avance en el diseño de estos. Su trayectoria de siete círculos tenia forma de cruz y fue por esto que se incorporo el símbolo central de la religión cristiana la cruz. El uso de estos laberintos empezó he esparcirse en Europa en los siglos once y doce, especialmente en las catedrales francesas de Chartres, Sens, Poitiers, Bayeux, Amiens y Reims. También se esparció en las catedrales Italianas de Lucca y San Maria-di-Trastavera en Roma. Los peregrinos medievales, incapaces de cumplir su deseo de hacer una peregrinación a Jerusalén, en lugar fueron a varios sitios de peregrinación en Europa o Gran Bretaña. En muchos casos el final de esta jornada era un laberinto formado de piedra y colocado en el suelo de una de estas grandes catedrales góticas. El centro de donde se localizaban los laberintos, probablemente empezó a representar para los pelegrinos la Ciudad Santa y por lo tanto en el objeto sustituto del viaje.

 Sugerencias para caminar

El laberinto es un camino para la oración y la meditación. Centralizase antes de comenzar. Siéntate y descansa en silencio por una rato. Sal a caminar afuera una vez. Piensa en diferentes personas, eventos, situaciones, lugares o cosas en tu vida para desarrollar una determinada intención, si es que desea utilizar alguna en su meditación. Céntrate. Hay dos maneras de caminar. La manera de silencio y la manera de imagen. Si escoge la manera de silencio le ayudara concentrarse en su respiración. Si escoge la manera de la imagen es bueno orar o nombrar a un dios varias veces en su cabeza. Pregúntese: ¿cómo soy amada? ¿Cómo amo? En cualquier caso o de alguna otra manera que mejor se adaptada a usted, mantenga su corazón y mente abiertos. Preste atención a sus pensamientos mientras que suben y después déjelos ir. El laberinto es un lugar de presencia; permítase estar presente ante sí mismo y ante dios. El laberinto es un maestro; déjalo que te enseñe a través de los misteriosos poderes de dios. Mientras que camina por el camino, pensamientos e ideas se le enfrentaran para usted y adentro de usted- casi siempre en nuevas y sorpréndete formas. Una forma para sentirse más conectada con la experiencia es de caminar descalzo y despacio. No hay porque apurarse. Algunas personas se sientes confundidas al empezar, acuérdense solo hay un camino de entrada y uno de salida. No se perderá. Para lagunas personas correr lo más rápido que pueden al centro, descansar ahí, y después volver a correr rápido para afuera es una experiencia poderosa.

La experiencia del Laberinto

Personas tienen diferentes experiencias cuando caminan el laberinto. Como con todas las prácticas de meditación y oración, tu experiencia crecerá y se profundizara con más practica. No hay ninguna experiencia “correcta”. Algunas personas sienten una sensación de paz. Otros encuentran que recuerdan memorias que suben mientras que caminan. Otros se encuentran pensando en algo reciente o en una persona. Otros caminan en velocidades diferentes mientras que pensamientos y emociones vienen y van. Otras personas tienen experiencias de sensaciones físicas, pueden llegar a sentir un pequeño desmayo, o tener una sensación de estar flotando, una sensación con peso o de gran calidez. Algunas personas tienen ideas profundas. Otros tienen experiencias menores o ninguna en absoluto. La experiencia de caminar el laberinto es diferente para cada persona, cada vez. Cualquiera que sea su experiencia, es su experiencia. Relájese y vea que pasa.


Sources: Lauren Artress, Walking a Sacred Path: Rediscovering the Labyrinth; Pamphlet, Church of the Redeemer, Shelbyville, TN; Sig Lonegren, Labyrinths: Ancient Myths and Modern Uses.


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